El Hotel Melilla Puerto vivió ayer por la tarde un lleno total con motivo de la conferencia del médico y divulgador José Cabrera, en un acto organizado por el Clúster de Emprendimiento de la ciudad y presentado por Blas Jesús Imbroda. Las plazas se agotaron días antes del evento, según reconoció el representante del Clúster, Gabriel Ruíz, quien admitió haberse visto desbordado por las peticiones de asistencia.
Cabrera, conocido por su trayectoria televisiva y su formación en medicina forense, centró buena parte de su intervención en denunciar la imagen reduccionista que, a su juicio, se tiene de Melilla en el resto de España. Sostuvo que la ciudad queda asociada casi en exclusiva a las llegadas irregulares por la valla fronteriza, cuando en realidad atesora historia, cultura y un patrimonio que calificó como una joya poco conocida.
El ponente relató que durante su estancia recorrió cuevas y enclaves históricos de la ciudad durante varias horas, una experiencia que describió con humor pero también con asombro por el valor patrimonial que encierran. A su parecer, en la península se desconoce buena parte de ese legado, incluyendo la vinculación histórica de Melilla con antiguos imperios.
Uno de los argumentos centrales de su charla fue la dificultad de la ciudad para hacerse un hueco en la agenda informativa nacional. Cabrera señaló que la atención mediática está acaparada por grandes acontecimientos internacionales —citó ejemplos como la guerra en Ucrania o declaraciones de líderes mundiales— y que, frente a eso, Melilla queda relegada a un segundo plano.
Para revertir esta situación, el divulgador defendió que la propia ciudad y sus habitantes deben tomar un papel activo y visible, reclamando espacio en el debate público con determinación pero sin estridencias. Añadió que la presencia de figuras públicas reconocidas suele ser determinante para que un lugar gane notoriedad, poniendo como ejemplo cómo la vinculación de deportistas o políticos internacionales con una ciudad puede multiplicar su repercusión mediática.
Cabrera también compartió recuerdos de su etapa como médico militar en las Fuerzas Armadas y mencionó los numerosos vínculos personales y profesionales que mantiene actualmente en Melilla, entre jueces, abogados, médicos y enfermeros. Aseguró sentirse comprometido con la ciudad y se despidió con la intención de convertirse en una especie de embajador informal, difundiendo su experiencia melillense allá donde acuda.
El acto fue valorado por los organizadores como mucho más que una simple charla: una oportunidad para dar visibilidad a una ciudad que, pese a su riqueza histórica y cultural, sigue luchando por hacerse notar en el conjunto del país.
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