16 de mayo de 2026

El 16 de mayo de 2026 marcó una fecha señalada para la abogacía melillense: Blas Jesús Imbroda Ortiz cumplió veinticinco años al frente del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla, un cuarto de siglo de decanato que ha sido objeto de un homenaje público firmado por Luis Alpuente Ortega, abogado y diputado cuarto de la Junta de Gobierno de la institución colegial, en un artículo de opinión publicado en Confilegal.

En su texto, Alpuente destaca que estos veinticinco años representan toda una etapa institucional en la que Imbroda ha combinado firmeza, cercanía y vocación de servicio, manteniéndose presente tanto en los actos solemnes del Colegio como en el día a día de la profesión, incluida la atención discreta a los compañeros que han necesitado apoyo.

Durante su decanato, según recoge el homenaje, el Colegio de Abogados de Melilla ha avanzado en digitalización, reforzado sus servicios, impulsado la formación continua y participado en la formación de nuevos abogados a través del Máster de Acceso a la Abogacía, sin perder de vista su vocación de servicio a la sociedad a través de pilares como la justicia gratuita, el Turno de Oficio o la asistencia al detenido.

El texto subraya especialmente la defensa pública que Imbroda ha hecho de la dignidad del Turno de Oficio, reclamando retribuciones justas y el reconocimiento de quienes prestan este servicio esencial, así como su labor de proyección del Colegio de Abogados de Melilla más allá de la ciudad, logrando que su realidad y singularidad estén presentes en los grandes debates de la abogacía española.

El homenaje destaca también su trayectoria como consejero del Consejo General de la Abogacía Española, con un papel activo en ámbitos como la formación, la innovación tecnológica y, de manera especial, al frente de la Subcomisión de Extranjería y Protección Internacional, desde la que ha defendido que las personas migrantes, solicitantes de asilo o en situación de vulnerabilidad nunca queden al margen del derecho de defensa. Esta sensibilidad, señala el autor del artículo, cobra un significado especialmente intenso en una ciudad como Melilla, donde la extranjería y la protección internacional no son cuestiones abstractas.

El texto recuerda además el compromiso de Imbroda con la justicia penal internacional y la Corte Penal Internacional, así como su voz frente a las vulneraciones graves de derechos humanos, como parte de una concepción de la abogacía que trasciende el despacho y el pleito.

Para Alpuente, el mayor logro de estos veinticinco años no se mide solo en reformas o cargos, sino en haber mantenido vivo entre los colegiados un sentimiento de pertenencia hacia una institución a la que acuden no solo para trámites, sino en busca de orientación, respaldo y compañía profesional.

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