21 de mayo de 2025

Tres días después de su entrada en vigor, el nuevo Reglamento de Extranjería sigue generando más preguntas que certezas entre la población migrante de Melilla. Así lo puso de manifiesto una jornada informativa celebrada el martes por el Ilustre Colegio de Abogados de la ciudad, en la que responsables públicos y profesionales del Derecho analizaron el alcance real de la reforma.

El jefe de la Oficina de Extranjería, Alejandro Alonsótegui, admitió abiertamente que la norma ha traído consigo una «incertidumbre obvia» entre los ciudadanos extranjeros, aunque pidió cautela a la hora de valorar sus efectos: apenas han pasado unos días desde su aplicación como para saber con precisión cómo repercutirá en la vida de las personas. Con todo, se mostró confiado en que, a medio plazo, la reforma facilite tanto los trámites administrativos como la integración social de este colectivo.

En la misma línea se expresó Elena Nieto, responsable del Área de Trabajo e Inmigración de la Delegación del Gobierno, quien insistió en que el objetivo de fondo es reducir requisitos para que los extranjeros puedan incorporarse antes al mercado laboral. Según explicó, la norma busca específicamente corregir los casos de irregularidad prolongada que actualmente dejan a muchas personas fuera del empleo formal.

Arraigo, familia y circunstancias excepcionales

El grueso de la reforma pasa por la ampliación de las categorías de arraigo, que ahora ofrecen más vías para acceder a la regularización a través de criterios laborales, sociales o familiares. A esto se suma una nueva figura pensada para familiares de ciudadanos españoles, que Alonsótegui identificó como especialmente relevante en el contexto melillense: según sus datos, una parte considerable de las solicitudes que gestiona la Oficina de Extranjería corresponde justamente a este perfil.

También se flexibilizan las autorizaciones de residencia por circunstancias excepcionales, lo que en la práctica debería permitir resolver con mayor rapidez situaciones humanitarias o personales de quienes llevan ya años residiendo en España a la espera de una vía legal.

La perspectiva de la abogacía

Para el decano del Colegio de Abogados de Melilla, Blas Jesús Imbroda, esta reforma no solo afecta a los propios migrantes, sino que representa un desafío profesional para el amplio colectivo de letrados especializados en la materia —más de 25.000 en toda España—. Imbroda subrayó la dimensión humana que hay detrás de cada expediente de extranjería y defendió que el nuevo marco normativo aporta mayor seguridad jurídica tanto a los ciudadanos como a quienes los representan legalmente. También destacó el valor de este tipo de jornadas formativas en una ciudad como Melilla, donde la realidad migratoria exige, en sus palabras, una aplicación de la ley especialmente atenta al contexto local.

Un aumento notable de consultas

Sobre el terreno, el efecto más inmediato ha sido un repunte de las consultas en la Oficina de Extranjería, en buena parte motivado por el desconocimiento de los nuevos procedimientos. Alonsótegui resumió el ambiente general como una mezcla de esperanza y dudas razonables ante un cambio normativo de esta envergadura, y apuntó que serán los próximos meses los que determinen si la reforma logra sus objetivos: menos irregularidad, mejor integración y una convivencia más fluida en la ciudad.

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